miércoles, 29 de septiembre de 2010

sobre - por - para

Aquel día hasta las bombillas.

lunes, 20 de septiembre de 2010

noc-noc

Curiosos los efectos del solsticio este año... los días se hacen más largos, pero en la oscuridad...

viernes, 10 de septiembre de 2010

objetivo

Se pregunta si el deseo de ser presa es un sentimiento común a todos los cazadores o sólo una característica dominante en los que ella conoce. Correr desbocado en la naturaleza con la sensación de ser perseguido, sentir cómo la adrenalina recorre el cuerpo con cada disparo, desear que la bala pase tan próxima a la piel que puedas sentir la onda de aire que se desprende a su paso para continuar corriendo, esta vez, mientras una media sonrisa se dibuja en el rostro...
Si así fuese no podría volver a mirar a un cazador del mismo modo. Entre el sadismo y la frustración de un masoquismo patético hay una brecha insalvable.

martes, 7 de septiembre de 2010

shhhh

No te fíes de aquellos cuya profesión es el habla. No saben estar callados (y les gusta la contaminación)...

sábado, 28 de agosto de 2010

( )

«Yo iré detrás también. Vieja soy, pero aun tengo dientes»
El libro de las tierras vírgenes.

jueves, 26 de agosto de 2010

empleo

Solía sentarse en una caja de fruta a esperar y había esperado tanto en aquellas cajas que podía narrar buena parte de su historia a través de aquellos ratos.
La miraba con atención sabiendo que, muy de vez en cuando, aquella mujer le devolvía la mirada con la dispersión propia de quien mira un niño; y aun así ella esperaba atentamente esos momentos para sonreír pretendiendo aparentar la inocencia que debiera tener a su edad. Conocía cada milímetro del suelo de aquel local solamente por ver como ella lo recorría entre renqueos desiguales; deducía el estado de la fruta por la forma en que la cogía para ponerla en la bolsa de sus clientas; sabía de la capacidad de su almacén tan sólo con fijarse en su flequillo y en su ropa y la caja del día se podía leer de forma rigurosa en su mentón, pero lo cierto es que nunca supo nada de ella, ni por que nunca asistía al cumpleaños de sus nietos, ni por que decidía trabajar todos los días de año -mañana y tarde-, ni por que nunca se jubiló.
Aquel local es hoy un locutorio. No ha cambiado tanto.

martes, 10 de agosto de 2010

bis


Había llegado incluso a cambiarle el sueño.
Que tenían mala relación era un hecho más que constatado, pero ahora la cosa estaba pasando de castaño oscuro. 
Su actitud parasitaria la sacaba de quicio, era descuidado, descortés y egoísta, entraba y salía a su antojo en casa ajena y lo peor para ella era que tenía unos horarios insostenibles y dedicaba toda la noche a gritar de esa forma que solo ellos saben hacer, moviéndose nervioso y con dudoso sigilo de un lado a otro de la casa.
Siempre escondido, siempre pegado a la pared, siempre en las dobleces, en los agujeros mas oscuros escarbando una nueva salida...
La simple idea de pensar en su rostro la crispaba enormemente, recordar la imposición de su compañía aguaba cualquier momento agradable. El final de la historia estaba claro, quizá el no lo sabía, pero ella tenía experiencia en esas lides.
Lo de la boca... no sirve sólo para el pez.

sábado, 7 de agosto de 2010

cordar

Hoy, inmersa en el final, se ha puesto a recordar el inicio. 
Manos agitándose y un bache que en aquel momento le pareció que nunca volvería a hacerla tambalearse. Una ranchera cargada hasta los topes (sobretodo de recuerdos) cruzaba el puente de la Unión dejando atrás un skyline de sobra conocido y alguna cosa que se movía dentro de él. Le hubiese gustado que Springsteen pusiese la banda sonora de ese momento -eso le permitiría recordarlo con más ternura y sobre todo con más dignidad, y quizá incluso al hacerlo mostraría esas arruguitas que parten del rabillo del ojo cuando se sonríe sinceramente- pero lo cierto es que sonaba La oreja de Van Gogh y en aquel momento no le importó demasiado.
Ese, el primer trayecto, fue muy largo y aquel coche pasó la noche en un depósito de la grúa municipal. Acaba de recordar que la necesidad de olvidar es lo único que siempre olvida.

lunes, 26 de julio de 2010

sábado, 24 de julio de 2010

bienvenida

Llevaba un pantalón estampado y una chaqueta de tweed que conjuntaba a la perfección con el vestido de la recepcionista. Al entrar al local, la maleta que arrastraba se quedó enganchada en la moqueta que cubría el suelo (hubiese preferido no reparar en aquella moqueta) y su respuesta en forma de ladrido no pudo ser más contundente.
Aquel tipo le resultaba fantasmagórico; un a medio camino entre la viva imagen del maníaco suicida standard y un estrella de rock que, en sus horas bajas, se aferra a la construcción de un ser histríonico como tabla de salvación. Pelo rubio platino engominado, mejillas hundidas que dejan a la vista unos huesos malares excesivamente redondeados, expresión desencajada y tics nerviosos doquier.
Ella se acercó titubeando e intentando disimular el temblor de sus piernas, pero el verdadero terror no le llegó hasta mirarlo a los ojos. En su mirada azul profundo de ese que evoca el mar sólo pudo ver la condena al naufragio.

lunes, 12 de julio de 2010

rojo



Todo el mundo grita pero si todos gritan y todos gritan lo mismo ¿para que gritar? no queda nadie que no lo sepa.

Nunca antes este color tuvo connotaciones tan nefastas. Siempre y en todo hay quien hace a pelo y a lana...

viernes, 9 de julio de 2010

menaje


hasta su taza sabía que estaba en lo cierto...

domingo, 4 de julio de 2010

ser pertinente

Llamó a la puerta y entró en la habitación.
El acto de hablar desde la cama, considera, siempre ha tenido extrañas connotaciones, pero en este caso el significado denotativo era de una potencia tan extraordinaria que dificilmente sería superado. Junto a la ventana una figura yacente gritaba aclamando la maternidad en cualquiera de sus formas. La voz estomacal de aquella mujer se colaba hasta lo más profundo de los huesos de quienes escuchaban y eran muchos, ya que cada uno de sus gritos recorría el interminable pasillo que conducía al mostrador de control; y su voz no superaba ni por asomo la intensidad de la mirada que lanzaba desde unos ojos caídos, cansados y prácticamente sin pestañas.
Cuan lamentable le resulta esta segunda infancia a la que se ven avocados los humanos que no saben ver la pertinencia de la muerte.

viernes, 2 de julio de 2010

contusión

Hoy ha vuelto a casa.
No se trata de volver a la ciudad en la que nació ni de ver a su familia. No va de reencontrarse con amigos de la infancia, ni de ver los paisajes que le resultaban habituales hace algunos años, ni de volver a dormir en una cama “de 90”. No se trata del acento, ni del idioma, ni del ritmo de la circulación (ni la suya, ni la de la ciudad). Tampoco es la comida casera, ni la luz grisácea, ni el sonido de los gallos de buena mañana. Todo esto sucede, pero sólo el olor a yodo le permite volver a casa.