miércoles, 20 de octubre de 2010

regreso

Una sustancia invisible y embriagadora vuelve a su vida... podría ser el amor, pero tiene características más funcionales.

domingo, 17 de octubre de 2010

distribuidor, ra

No estaba en sus planes, pero uno no siempre elige cómo suceden las cosas. Ahora sólo le queda esperar a que el ladrillo visto vuelva a estar de moda.

jueves, 14 de octubre de 2010

desayuno y cena

El bizcocho de soletilla no es una galleta común.
Pretende ser dulce, y de hecho uno de sus lados está íntegramente cubierto por una espesa masa glasé, pero eso no impide que en realidad resulte más bien insípido y aunque es de espuma (aire enclaustrado que se expande y expande) no deja de sorprender que su consistencia sea tan dura. Su capacidad de absorción es uno de sus emblemas pero su resistencia en tal situación es asombrosa y, por mucho que se empapen, nunca dejan de estar secos. Con estas características sólo podrían ser alargados y estrechos ¿cómo sino lograría estar escribiendo sobre el ejercicio de la discusión?

martes, 12 de octubre de 2010

ofrenda

luna – zaragoza – chalabre – perpignan – isenthal - alcoy – torredembarra

domingo, 10 de octubre de 2010

au revoir

Lo observaba de perfil. Su pelo oxigenado y despeinado no impedía que su piel cerúlea brillase -con el menor resquicio de luz- desde su barbilla hasta su nuca, proporcionándole un aura de aspecto lechoso y flácido. Su pequeña nariz se hundía de forma enfermiza a la altura del hueso nasal. A primera vista podría parecer sonriente, pero entre sus caninos superiores y su labio inferior existía esa tensión puntual que trasformaría cualquier expresión en gesto desdeñoso, y su barbilla sobresaliente no hacía sino acentuar este rasgo. Su expresión era torpe y lenta, sus gestos remitían a esa avaricia incapaz de los malos de los cuentos, y su ropa era una exhibición de ignorancia mayor de lo que muchos pudieran soportar.
Su mera existencia desguazaba las bases del humanismo y resultaba un atentado contra la filantropía.

domingo, 3 de octubre de 2010

HB

Con el tiempo aprendió que los trabajos, cómo las frecuencias de audición, se pierden para no recuperarse; que los escritores se emborrachan y no todos escriben sobre ello; que hay subterfugios de tránsito únicamente femenino; que el tempo, la propiedad y la urgencia siempre son relativos; que las cosas que se rompen pueden pegarse, pero nunca vuelven a ser de una pieza; que la escucha no acostumbra a ser reciproca; que en tiempo de crisis, la afinación escasea, si cabe, más que el trabajo; que los caramelos de cayena resultan raros al principio, pero son conceptualmente íntegros; que el equilibrio y la tensión son conceptos antagónicos; que la gente con tres pies era más estable cuando tenía sólo dos; que los pecados son virtudes con mala prensa y algunas cosas más sin demasiada importancia.
34 no se cumplen todos los días, pero los 90 no se superan en todas las vidas. (no es grafito, nunca podría)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

sobre - por - para

Aquel día hasta las bombillas.

lunes, 20 de septiembre de 2010

noc-noc

Curiosos los efectos del solsticio este año... los días se hacen más largos, pero en la oscuridad...

viernes, 10 de septiembre de 2010

objetivo

Se pregunta si el deseo de ser presa es un sentimiento común a todos los cazadores o sólo una característica dominante en los que ella conoce. Correr desbocado en la naturaleza con la sensación de ser perseguido, sentir cómo la adrenalina recorre el cuerpo con cada disparo, desear que la bala pase tan próxima a la piel que puedas sentir la onda de aire que se desprende a su paso para continuar corriendo, esta vez, mientras una media sonrisa se dibuja en el rostro...
Si así fuese no podría volver a mirar a un cazador del mismo modo. Entre el sadismo y la frustración de un masoquismo patético hay una brecha insalvable.

martes, 7 de septiembre de 2010

shhhh

No te fíes de aquellos cuya profesión es el habla. No saben estar callados (y les gusta la contaminación)...

sábado, 28 de agosto de 2010

( )

«Yo iré detrás también. Vieja soy, pero aun tengo dientes»
El libro de las tierras vírgenes.

jueves, 26 de agosto de 2010

empleo

Solía sentarse en una caja de fruta a esperar y había esperado tanto en aquellas cajas que podía narrar buena parte de su historia a través de aquellos ratos.
La miraba con atención sabiendo que, muy de vez en cuando, aquella mujer le devolvía la mirada con la dispersión propia de quien mira un niño; y aun así ella esperaba atentamente esos momentos para sonreír pretendiendo aparentar la inocencia que debiera tener a su edad. Conocía cada milímetro del suelo de aquel local solamente por ver como ella lo recorría entre renqueos desiguales; deducía el estado de la fruta por la forma en que la cogía para ponerla en la bolsa de sus clientas; sabía de la capacidad de su almacén tan sólo con fijarse en su flequillo y en su ropa y la caja del día se podía leer de forma rigurosa en su mentón, pero lo cierto es que nunca supo nada de ella, ni por que nunca asistía al cumpleaños de sus nietos, ni por que decidía trabajar todos los días de año -mañana y tarde-, ni por que nunca se jubiló.
Aquel local es hoy un locutorio. No ha cambiado tanto.

martes, 10 de agosto de 2010

bis


Había llegado incluso a cambiarle el sueño.
Que tenían mala relación era un hecho más que constatado, pero ahora la cosa estaba pasando de castaño oscuro. 
Su actitud parasitaria la sacaba de quicio, era descuidado, descortés y egoísta, entraba y salía a su antojo en casa ajena y lo peor para ella era que tenía unos horarios insostenibles y dedicaba toda la noche a gritar de esa forma que solo ellos saben hacer, moviéndose nervioso y con dudoso sigilo de un lado a otro de la casa.
Siempre escondido, siempre pegado a la pared, siempre en las dobleces, en los agujeros mas oscuros escarbando una nueva salida...
La simple idea de pensar en su rostro la crispaba enormemente, recordar la imposición de su compañía aguaba cualquier momento agradable. El final de la historia estaba claro, quizá el no lo sabía, pero ella tenía experiencia en esas lides.
Lo de la boca... no sirve sólo para el pez.

sábado, 7 de agosto de 2010

cordar

Hoy, inmersa en el final, se ha puesto a recordar el inicio. 
Manos agitándose y un bache que en aquel momento le pareció que nunca volvería a hacerla tambalearse. Una ranchera cargada hasta los topes (sobretodo de recuerdos) cruzaba el puente de la Unión dejando atrás un skyline de sobra conocido y alguna cosa que se movía dentro de él. Le hubiese gustado que Springsteen pusiese la banda sonora de ese momento -eso le permitiría recordarlo con más ternura y sobre todo con más dignidad, y quizá incluso al hacerlo mostraría esas arruguitas que parten del rabillo del ojo cuando se sonríe sinceramente- pero lo cierto es que sonaba La oreja de Van Gogh y en aquel momento no le importó demasiado.
Ese, el primer trayecto, fue muy largo y aquel coche pasó la noche en un depósito de la grúa municipal. Acaba de recordar que la necesidad de olvidar es lo único que siempre olvida.